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Tarde, Mal y... Nunca

Lo escribió Xmk |

Imagen tomada de 24 horas... 24 fotos en elmundo.es

Soy totalmente consciente de que la fotografía que ilustra la cabecera de esta entrada no va ni de lejos con la temática de este blog. Pero, por una vez, tampoco lo pretende.

La fotografía que aquí se dispone proviene ni más ni menos que del fondo fotográfico que elmundo.es recopila para ilustrar, mediante 24 fotografías, lo acontecido en las últimas 24 horas a lo largo y ancho del planeta.

Sorprendente cuanto menos. Sorprendente por dos razones entrelazadas entre sí; la instantánea ilustra un momento de una escaramuza que el ejército estadounidense mantiene con las tropas talibanes pero sin duda hay algo que chirria. Parece obvio que el soldado de la izquierda merece una exploración más profunda sobre el porqué y el cómo de su presencia en esta foto.

Sin embargo, decíamos que hay una segunda razón que hace sorprendente la publicación de esta foto. Efectivamente, el medio en que ha sido publicada, El Mundo.

Sin duda se intuye que hay mucho más detrás de esta publicación. Lo obvio y lo obtuso danzan entre sí para desvelar una serie de intenciones que se esconden en la gracia naíf de un soldado en ropa interior. El significado y la intencionalidad de esta fotografía van mucho más allá de la propia instantánea.

Cabe poner el contexto el inicio de la guerra de Afganistán. Con un gobierno de signo derechista y un líder plenamente neocon, la alianza con los USA de Bush era un hecho. De ahí a la colaboración militar de las tropas españolas con las estadounidenses en las guerras que ya todos conocemos hizo falta poco.

Ahora bien, los medios tomaron posiciones y entre otros, El Mundo se afianzó del lado del apoyo indiscriminado a la guerra ya a las decisiones no consensuadas que violaran la legalidad internacional establecida. MAL.

Y un análisis concienzudo de esta foto lo confirma. Porque con esta instantánea se abre el proceso de exploración de los significados. Y como tal, la interiorización de determinados códigos se hace imprescindible tanto para decodificar el sentido de esta fotografía como para codificarla (sin duda el editor no la ha publicado por graciosa).

El Mundo lanza un mensaje de cercanía a las posiciones más contrarias a la Guerras de Irak y Afganistán. Parece querer gritar que ahora lo ve claro, que el apoyo a la entrada bélica en estos países fue del todo injustificado y erróneo. Porque ahora “nos pillan en calzoncillos”. El Mundo admite tímidamente que el apoyo al gobierno de EEUU en esa etapa fue un error. Y ahora, fruto de la improvisación, nacen el desconcierto y la incertidumbre; las prisas por arrimarse al sol que más calienta y entrar en comunión con las nuevas y progresistas misiones de desarrollo mundial intentando dar una cierta connotación a todas sus acciones. TARDE.

Porque con la imagen que nos ocupa, el significante nunca estuvo tan alejado del significado. El sentido toma toda su entidad en un análisis profundo. La batalla entre montañas, sobre valles y rocas que El Mundo está librando para acercarse más al llamado “centro” (un eufemismo como cualquiera para “lo que mejor convenga”), es una batalla que se prolongará y cuyo resultado parece incierto. Porque los talibanes atacan cuando uno menos lo espera y así, después de todos los errores que se arrastran, hay que defenderse de cualquier manera y en cualquier momento.

Y cuando te pillan durmiendo, tirado a la bartola, creyendo que todo lo que has hecho ha estado bien, NUNCA ganas.


Es cierto lo que dicen. A veces una imagen vale más que mil palabras. Esta es la magnífica imagen con la que The New York Times ilustra un reciente artículo titulado “How Lehman Brothers got its real estate fix”. Es poderosa, no deja lugar a dudas. Aunque no entendiéramos ni una sola palabra ni del titular ni del propio artículo por estar en inglés, la imagen deja bien claro el mensaje que transmite el conjunto. Porque la imagen, como texto que es, se articula también mediante la combinación de diversos signos con sus correspondientes significados, y deja en manos del destinatario la elección de los códigos y subcódigos pertinentes para descifrar el correspondiente mensaje.

Nuestro ejemplo no es un ejemplo complicado. La imagen que tenemos entre manos es contundente, no se presta a polémicas. Los elementos significantes elegidos para comunicar el estado de embriaguez resultante de la burbuja inmobiliaria sobre los grandes capitales especuladores como Lehman Brothers son conocidos por todos. El edificio Chrysler, mastodonte que reina el skyline de la ciudad de los negocios americana, como significante y símbolo de las propiedades que han alimentado la burbuja inmobiliaria americana durante la última década. La heroína, droga intravenosa altamente adictiva y destructiva, como significado . La terrible crisis que afecta a Wall Street en general, y a Lehman Brothers en particular, como referente .

Una metáfora perfecta. Significante, significado y referente abrazándose poéticamente, formando un signo que en unión es, como ya hemos dicho, poderoso y contundente. Un ejemplo de, a mi entender, calidad periodística.

Pero no siempre es tan sencillo. Otras veces, las imágenes elegidas por emisores en grandes medios de comunicación para ilustrar sus mensajes son mucho más confusas. Parten de planteamientos donde los referentes parecen forzados a ser más de uno y por tanto la obtención de uno u otro significado depende de la decodificación que haga el receptor. Puede parecer un juego inocente, pero es un tremendo método de crear opinión de una forma segura para la línea editorial. Lo que se conoce como nadar y guardar la ropa. Quien extraiga el mensaje “a” y no esté de acuerdo con él tiene la opción del mensaje “b”. Y viceversa. Aquí un ejemplo:




¿Violación o morbosa estampa juvenil? Contra todo pronóstico tú eres el que elige. Porque no es el emisor, eres tú el encargado de decodificar el texto icónico. La lista de conceptos que residan en tu subconsciente serán los que te marquen la dirección a seguir. Porque los significantes y referentes son lo suficientemente abiertos como para permitir que tú veas lo que quieres ver, que el texto sea como en realidad tú eres, y que no sea él el que debe ser censurado o aplaudido, sino tú el que lo propones.

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